Tiempo impropio

Estándar

Desde luego, no parece Junio, en Barcelona. Claros y nubes, nubes y claros.

Seriamente tengo que empezar a superar ciertas adiciones.

No fumo, no consumo drogas y no bebo (ocasionalmente, si salgo con amigos, quizá me tomo una cervecita) pero desde luego no tengo de esos típicos vicios.

Sin embargo, tengo otros, que tengo que superar y no sé cómo. Primero el café.

Me volví adicta al café con 5 años creo, y todo por culpa de mi abuela, a quien quiero con locura. Nos queremos tanto, y me cuidó tanto cuando era pequeña, que cuando ella se tomaba su cafelito después de comer me daba la última cucharada del poso donde residía todo el azúcar (mi abuela pone una cucharada de azúcar en el café y no lo remueve). Así fue pues como comenzó mi adición, porque asocio el sabor del café a la infancia, al cariño familiar, al rico azúcar (aunque yo no pongo azúcar en el café ahora). Mis padres, los dos son muy cafeteros, es algo a lo que no renunciarían nunca, así que siempre les he visto desayunar café, tomarse café a media mañana, después de comer. Ese aroma impregna mi casa. No tardé mucho en desayunar café con leche, que por otra parte también era mi merienda de pequeña, aunque con poquito café. El colacao nunca ha sido una gran parte de mi vida. Así evolucionó la cosa hasta que un buen día el año pasado me di cuenta que me tomaba unos seis cafés diarios. Una persona tan nerviosa como yo (aunque tengo la ventaja de tener la tensión baja) desde luego no se beneficia de esta adicción. Además, no me sirve cualquier café. Tengo un paladar bastante adoctrinado en cuanto a los cafés y este paladar mío me ha salido un tanto gourmet, lo cual no ayuda a mi economía.

Últimamente, por razones obvias he superado este vicio. Sólo consumo una cafetera diaria, de casa, y floja (antes tomaba varios cafés expresso fuera), y es de las pequeñitas. Me lo tomo con leche de soja. Me ha costado mucho renunciar al café, y he de reconocer que hay días que estoy deseando que acaben para poder tomarme el café de la mañana siguiente, que es el único momento del día en el que me permito el café. Órdenes estrictas del médico.

He de agradecer la colaboración que ha tenido en la superación de esta adición los tés. Soy una verdadera aficionada a los tes y las infusiones (sin teína) que es lo que me tomo cuando me entra el “mono”. Especial atención merecen los aromáticos tes de Inés Berton, que me han cambiado la vida. No por otra parte mi economía, que sigue siendo igual de mala, ya que mi paladar exquisito por el té, también, no acepta tés en sobres del Mercadona, sino que los prefiere a granel, aromáticos, naturales, biológicos, de tiendas especializadas como Thealosophy, The Tea Shop, o Mariage Frères.

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About casinoviembre

Soñadora aficionada. Licenciada en traducción e interpretación (inglés, chino) Licenciada en estudios de Asia Oriental (China) Apasionada por todo lo que me rodea. Cine, Asia, Literatura, Idiomas, Salud, Ecología, Actualidad, Gente

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