cielo de aves migratorias

Estándar

Hoy ha sido mi último día del Tàndem (la clase que imparto en la Universidad) y ha sido bastante emotivo. Al llegar a casa incluso había recibido un correo electrónico de una alumna felicitándome por el curso, y una vez más, igual que ayer, me sentí muy satisfecha con la manera en la que voy desempeñando los pequeños trabajos que voy haciendo. Desde luego le pongo pasión e intento sacar todo lo posible de todos ellos.

De todas maneras, hoy me gustaría hablar de otra cosa. Como ya os había comentado en alguna otra ocasión, me considero una persona con intereses. Especialmente el cine, la literatura, en fin, cosas corrientes. Sin embargo, últimamente, que me vengo observando con más atención, me he dado cuenta que siento predilección por todo lo que gira en torno a la emigración-migración-diáspora.

Puede ser, en primer lugar, porque soy gallega, y hay quien dice que emigrar lo llevamos en la sangre. Tonterías. Lo que sí es cierto es que mis abuelos emigraron a Venezuela, mi padre, por ejemplo nació y vivió gran parte de su vida (hasta los veinte) allí, y se ataron lazos y tengo bastante familia venezolana. Igual sucede con otros miembros de mi familia y antepasados que han emigrado a Argentina, a Alemania, incluso dentro de la península tengo familia en Asturias debido a una fase migratoria en mi familia materna. Es obvio, pues, que las historias en torno a las experiencias migratorias han llenado muchas de las cenas y conversaciones de las reuniones familiares.

También soy una persona que ama viajar, y escuchar este tipo de historias que implican un viaje, una aventura, un lugar y cultura nueva me apasiona. Casi sin poder evitarlo las películas que escojo en el videoclub (muchas de ellas terribles) son historias de emigrantes a las Américas. El sueño americano. Este fin de semana, en Mallorca, me compré un libro que rodea la historia de un emigrante búlgaro. Cuando una persona mayor me empieza a narrar sus experiencias de emigrante en el autobús, finjo que aún me queda tiempo y me salto la parada para poder terminar de escuchar su historia.

Es posible que sea por eso que he disfrutado con todos los libros de Jhumpa Lahiri, que recomiendo muy muy muy encarecidamente, hacedme caso. Es por eso que días como ayer por la noche me he entretenido con una película ligera como “Eat a bowl of tea” .

Las historias que giran en torno a los Chinatowns me encantan, y sigo todos los blogs de Expats (especialmente aquellos en China) que puedo y que el tiempo me permite. También ha sido éste uno de los motivos por los que he disfrutado tanto trabajando con los estudiantes chinos en la Universidad Autónoma de Barcelona, ya que, en cierto modo, también son “emigrantes”.

Por eso, a veces me planteo dedicarme a la mediación cultural. Creo que me haría enormemente feliz trabajar con estas historias que de momento forman parte de mis actividades de ocio. Sin embargo, creo que lo que más me apetece de verdad es que mi historia sea una de esas historias.

Por favor, no me malinterpreteis, sé perfectamente que son situaciones duras, normalmente uno emigra por necesidad no por placer, y tiene consecuencias muy dolorosas, e implica una vida con muchos sufrimientos. No quiero que penséis que me regozijo de todo esto. Todo lo contrario. Creo que todos los emigrantes son personas valientes, que por el hecho de haber vivido todas estas experiencias son personas muy enriquecedoras, con un gran conocimiento y saber. Personas que de verdad saben lo que es echar de menos, que han experimentado sentimientos fuertes, personas que han sufrido choques culturales, personas que han vivido “hardships” que han configurado su vida de una manera excepcional.

Ahora emigrar es sencillo. Sencillo en comparación, quiero decir. Por ejemplo, es fácil para mi papá encontrar Malta, harina de arepas, o incluso hallaquitas cuando las echa de menos. Hay teléfono, internet, millones de posibilidades para mantener el contacto con la familia. Se me encoge el corazón cuando mi abuela me cuenta lo mucho que extrañaba a su hermana, cuando me cuenta lo mucho que extrañaba las galletas maría, por ejemplo.

 

Espero haberme hecho entender.

Gracias por todo. Gracias, especialmente, por vuestras historias.

 

Advertisements

3 responses »

  1. Me identifico con tu historia ya que mi padre migró (más por placer que por necesidad) de las tierras gélidas del norte estadounidense al trópico caribeño, donde se quedó para siempre. Recuerdo las llamadas que hacía a sus hermanos y hermanas, y a su madre, casi siempre los fines de semana. No recuerdo bien el contenido de las llamadas (para ese entonces mi inglés no era muy bueno) pero a veces pasaba mucho tiempo charlando con los que estaban al otro lado del charco. Quizás de ahí me viene la facilidad que tengo yo también de brincar los charcos y aventurarme a otras tierras sin pensarlo dos veces.

  2. Yo también me identifico con tu historia y seguiré tu consejo de leer a Jhumpa Lahiri. En mi familia no hay muchos casos de emigración. Los aragoneses somos gente muy aferrada a la tierra, gente de secano y no aves migratorias como los gallegos. Pero algún gen debo de tener por ahí porque hace ya diez años que no vivo en España y empiezo a ver mi vida como una continua errancia y no sé si algún día volveré a casa. Alguien dijo que, después de emigrar, nunca se vuelve a casa. Quien vuelve es otra persona. Y eso un poco lo que me pasa, lo que nos pasa a los que vagamos por el mundo. Acabamos siendo extranjeros en todas partes.

  3. Mi papá era de Albacete y rodó un poco antes de llegar a Venezuela. Mi mamá no es de mi ciudad, y yo, luego de varias rodadas, terminé en otro país haciendo vida con un brasileño. A veces me gustaría ser parte de esas familias que tienen siglos en la misma tierra, extraño a tanta gente y es tan difícil tener los afectos tan desperdigados, pero por otro lado es linda la mezcla, el ir incorporando cosas a tu vida y saber que te hacen tantas cosas a la vez. Copio tu recomendación de lectura!

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s