Choque Cultural

Estándar

En este blog, como en los blogs que leo con más asiduidad (desde que mi compañera de piso me presentó Google Reader, la lectura de blogs ocupa muchísimo tiempo en mi vida), a menudo escribimos sobre las diferencias culturales entre Asia y Occidente que más nos impactan, o nos sorprenden.

Sin embargo, hoy me he levantado a eso de las 7 de la mañana (sigo teniendo una especie de insomnio) y he decidido ir al gimnasio (a eso de las 10) y el domingo (electoral) tan desierto me hizo recordar uno de los choques culturales Tui (Galicia) – Barcelona  que más me impactaron en su momento cuando me mudé a vivir aquí.

A menudo en películas, libros, revistas, internet escuchaba constantemente declaraciones de gente que decía “odio los domingos”. Era una frase común, pero siempre fuera de mi círculo, y era incapaz de comprenderlo, porque los domingos, en mi pueblo (en realidad no me atrevo a decir en toda Galicia) es el día de la semana con más bullicio y más vitalidad. Desde primera hora de la mañana las calles se llenan de gente en sus mejores galas. Ellos aseguran que van a “misa” aunque dejadme que os diga, es más una oportunidad para lucirse y hacer vida social que otra cosa. Yo nunca voy, obviamente, pero desde mi ventana se puede escuchar el cotarro. A las 12, cuando acaba la misa, los adultos se toman un vermut, o una caña en las terrazas del pueblo, y los niños invaden las tiendas de chuches (sí, sí, por la mañana, es tradición) y juegan en las calles peatonales hasta que sus padres deciden que es hora de hacer la inmensa cola que hay en la panadería Julio (“la panadería” por excelencia) que puede llegar al final de la calle. Al mediodía la gente se retira a casa de sus suegros o padres para la típica comida de domingo, y el pueblo se queda desierto hasta las 6 de la tarde. A las seis de la tarde, el bullicio está en su punto álgido y dura hasta que anochece. Los niños juegan en los parques, los adolescentes pasean comiendo pipas y se preparan para entrar en la discoteca light que abre a las 7, los más mayores – 30 años- quedan para tomar una tónica o un agua con gas, recuperarse de la resaca y comentar la noche anterior, los abuelos van a la misa de la tarde y pasean por “la corredera” (la calle peatonal) arriba y abajo, arriba y abajo.

Catedral de Tui (Galicia)

Catedral de Tui (Galicia)

Fuente de la foto:

Obviamente todos los bares están abiertos,  las tiendas de chuches a rebosar, algunos supermercados incluso (y no pakis).

Os podéis imaginar mi sorpresa al llegar aquí. Nunca me imaginé que sería posible encontrarse cafeterías cerradas un domingo, a veces me cuesta encontrar un sitio donde quedar. Las tiendas de chuches cerradas ¿dónde se compran las pipas? Las calles desiertas.

Menos mal que todo esto cambia un poco en verano. Ahora el barrio de Gràcia, donde tengo la fortuna de vivir, ya se llena de jóvenes que inundan las plazas. Es agradable. Y los helados.

Que tengáis un buen domingo. Fuente de la foto

Tui

Tui

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About casinoviembre

Soñadora aficionada. Licenciada en traducción e interpretación (inglés, chino) Licenciada en estudios de Asia Oriental (China) Apasionada por todo lo que me rodea. Cine, Asia, Literatura, Idiomas, Salud, Ecología, Actualidad, Gente

12 responses »

  1. Pues yo como “nativo” de Barcelona, veo lo que has escrito más bien como un choque “temporal”. Me consta que en Barcelona la vida dominguera era parecida a la de Tui antes de que se generalizasen la segunda residencia, las grandes superficies y el “absentismo social”.

    • Es probable, es que en Tui creo que todavía vivimos en el pasado. Con todas sus cosas buenas y sus cosas malas. De todas maneras, no me malinterpretes, no hay vida de domingo que me hiciese volver a Tui y abandonar Barcelona, me encanta esta ciudad.

  2. En, San Juan (Puerto Rico), la ciudad donde vivía antes de mudarme a Corea, es difícil encontrar algún sitio abierto tarde en la noche, en especial los domingos. Una de las cosas que me encanta de este país es que puedo ir a un café o a un restaurante pasada la medianoche sin problema alguno.

    • Sí, yo soy de las que pienso que los domingos es un día en el que mucha gente tiene tiempo para hacer cosas, por lo tanto tiene sentido que los servicios estén abiertos….

      Gracias por tu comentario

  3. Te cuento que una de las cosas que extraño de mi Caracas (Venezuela) es los cafés con terracitas para desayunar en domingo. Aquí en Pekín aún no consigo un lugar que me transmita una energía similar de domingo para desayunar tardío y de descanso… igual seguiré buscando!

    • Mi padre es venezolano. Bueno, mis abuelos emigraron y mi padre nació allí, vivió 18 años en Chacao. Así que, es venezolano como quien dice. He tenido la fortuna de poder vivir con ciertos aspectos de esta cultura. Justamente hoy me moría por comer unas hallaquitas. Las estuve buscando en una tienda que hay aquí de productos del mundo, pero solo tenían “humitas” con queso. 😦

      Avísame cuando encuentres ese rinconcito en Beijing para los domingos.

      Gracias por tu comentario

  4. ¡¡¡No sabes la nostalgia que me ha entrado con la palabra “Galicia” mi madre era gallega y todos los veranos ibamos un montón de tiempo todos los hermanos allí , conozco Tui y es precioso .
    Los domingos que describes me encantan
    En las grandes ciudades no es lo mismo pero tu vives en una maravillosa ¡¡¡y con helados!!!

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