Mi primera vez

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Tras el pequeño intervalo, dejadme que os cuente cómo fue mi primera vez. Es decir, la primera vez que fui a China.

Creo que era 2008, o 2009, no lo recuerdo bien. Yo acababa de llegar de pasar un año en UC Davis, y fue precisamente en Estados Unidos donde de verdad había entrado en contacto con la cultura, la comida, la literatura, la historia, etc. de China. Me explico, estaba estudiando Traducción e Interpretación, y todo lo relacionado con China se resumía a un par de clases de chino y alguna de traducción, impartidas por profes catalanes. Así que, para cuando fui, aún no tenía muy claro qué sentía sobre Asia. Lo que ocurrió es que, cuando me dieron la beca para ir a California, acepté, pero allí no existe la carrera de Traducción, así que hice clases de East Asian Studies (historia, literatura, sociedad, etc.) lo cual fue un factor determinante, ya que al volver decidí acabar traducción y matricularme en Asia Oriental. En fin, me voy por las ramas. El caso es que tuve la suerte de irme al norte de California, donde viví con una chica de orígenes chinos y otra de orígenes japoneses, además muchos de mis amigos eran ABCs (American Born Chinese) así que de alguna manera, junto con las clases, me fueron introduciendo en el mundo de Asia.

Mis profesores en UCD eran nativos, verdaderos investigadores que me impartieron conocimientos que nunca aspiraría a obtener en España (aquí falta mucha tradición en Estudios sobre Asia, faltan profesionales, investigación, interés…).

Así que, cuando volví al pueblo a pasar el verano, una empresa local gallega escuchó rumores sobre que yo sabía chino e inglés. Ellos iban a China (Guangzhou y Shenzhen) a realizar unas compras para su empresa y necesitaban a alguien “de fiar” para que les hiciese de intérprete. Me escogieron a mi. Al principio sentí pánico. Quería rechazarlo, pero mis padres me convencieron para que aprovechara la oportunidad. Pero yo sabía que allí hablarían cantonés y tenía miedo de no estar preparada.

Podría haber salido fatal. Pero fue una experiencia preciosa. Mi trabajo consistía en acompañar a mi jefe a todas horas (él no sabía ni inglés ni chino) y básicamente hacer de intérprete 24h. Traducir todo lo que quería. Desde pedir el desayuno, hacer los trámites del hotel, dar indicaciones al taxi, y negociar con las empresas con las que íbamos a trabajar. En muchas ocasiones me pude desenvolver en inglés. En muchas otras no me quedó otro remedio que emplear el chino (Especialmente con las empresas coreanas) y, sorprendentemente, salí airosa. Fue un trabajo enriquecedor, que verdaderamente me mostró que era capaz de hacer cosas, que mi chino evolucionaba, y que tenía capacidad de resolución (era mi primer trabajo en la vida, también). Pero no todo fueron rosas. El trabajo del intérprete de enlace así es duro también. Especialmente porque, con mi poca experiencia, no podía poner exigencias. No tuve, en 15 días ni un momento para mí (sólo el de sueño) ya que tenía que acompañar todo el tiempo, para todo. No podía decidir dónde comer, o salir a dar un paseo a dónde yo quisiese. Además, en las negociaciones, el intérprete es el que acaba sufriendo la “discusión”, es decir, ambos interlocutores te ven a ti como su receptor, y por lo tanto, cuando hay “regateo”  a quien te chillan es a ti. “¿Cómo te atreves a pedir un descuento tan elevado? ¡Nuestros productos son de calidad! ¿nos estás tomando el pelo?” “Diles que esa cantidad no la vamos a pagar ni de broma, o la mitad, o no compramos”. Otra cuestión era que mi jefe quería negociar, comprar e irse a casa. Pero en China, querían ir de cena, evitar la conversación sobre los negocios, y después, hablar. Esto creaba un shock cultural y en muchas ocasiones no sabía como lidiar con él. Tenía que explicarle a mi jefe que por educación, allí las cosas se hacían así, etc… pero él, a veces, no daba su brazo a torcer. Pero quien “perdía cara” era yo.

Con todo, fue increíble. Recuerdo mis ojos desorbitados ante el paraíso que era China. Situaciones inverosímiles. Bueno, ya sabéis, como casi cualquier Laowai que llega por primera vez a China. Para mí todo era fascinación.

Una de las imágenes más comunes de Guangzhou

Una de las imágenes más comunes de Guangzhou

La gente, un encanto. La comida, una delicia (esos banquetes a los que nos invitaban las empresas), el calor, insoportable, las miradas extrañas, los sonidos del cantonés, seductores. Me sentí impresionada también en muchas ocasiones por las condiciones de las fábricas, vi niños trabajando, gente con poca seguridad en sus puestos de trabajo. ME sentí fascinada por los paisajes del sur. En ese viaje decidí que volvería.

Habéis trabajado alguna vez como intérpretes de enlace? Cómo fue vuestra experiencia?

Próxima parada: mi segunda vez, Beijing.

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About casinoviembre

Soñadora aficionada. Licenciada en traducción e interpretación (inglés, chino) Licenciada en estudios de Asia Oriental (China) Apasionada por todo lo que me rodea. Cine, Asia, Literatura, Idiomas, Salud, Ecología, Actualidad, Gente

8 responses »

  1. Interesante tu primera visita a China. Yo estuve en Nanjing y Shanghai hace unos meses atrás y me pareció muy hermoso. Eso sí, no tengo el lujo de saber chino así que todo era en inglés o por señas. Ese tipo de comunicación me recordó mis primeros meses en Corea, cuando no sabía nada de coreano. Por lo menos ahora me puedo defender cuando salgo a la calle.

  2. Tenía un trabajo de antemano por lo que tampoco vine complemente a ciegas. Además un buen amigo mío de la universidad daba clases en la primera escuela donde trabajé (ya él no está en Corea). Por lo tanto él me ayudó a ajustarme al cambio esas primeras semanas cruciales. Aunque a mi siempre me ha gustado viajar y tener nuevas experiencias.

    ¿Has visitado Corea? ¿Te interesa?

      • ¿De veras? Pues si necesitas alguna ayuda me puedes preguntar. Yo cogí dos cursos intensivos el año pasado. 20 fuertes semanas que me han servido de mucho en mi vida en Corea.

  3. Qué nostalgia y qué ganas de volver a China. He trabajado muchas veces como intérprete de chinos en Europa, sobre todo en Italia, tanto con turistas como con gente de negocios e inclusocon jugadores de ruleta en un casino. Ha sido siempre muy enriquecedor y la experiencia me ha proporcionado anécdotas y peripecias de todo tipo, desde las más tiernas hasta las más rocambolescas.
    Me encanta reconocerme en los sueños y proyectos de los desconocidos. Ojalá nos veamos pronto en China. Gracias por tu blog.

  4. Me he quedado en un estado bastente dulce de emoción. No sé qué será de mí en los próximos años, pero lo que vosotros habéis vivido es un sueño para mí.

    Adriana, como ya he comentado en el post anterior, me gustaría hacer Estudios Asiáticos cuando termine mi carrera actual (Historia y Arqueología), pero estoy tan perdida…Me pregunto si podría pedirte el inmenso favor de que me informases un poco sobre el tema, dónde sería mejor hacer la carrera, o cualquier indicación que te parezca importante. Eres la primera persona que he visto que ha hecho éstos estudios.

    No sé cómo agradecértelo.
    Un saludo

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