UN DIA OSCURO

Estándar

Lo siento, pero me temo que el post de hoy dista mucho de ser agradable para muchos de vosotros, así que os recomiendo que dejéis de leer hasta mañana. Sin embargo, una persona bastante importante para mí se acaba de despedir (para siempre) -no soy buena con eufemismos- y me siento en la obligación de no dedicar estas líneas a mis insignificantes preocupaciones.

Mi tío, al que no he podido decir adiós, y lamento que no podré desplazarme para despedirme en condiciones, era una persona increíble. Supongo que todos consideramos que los miembros de nuestra familia a los que tenemos especial cariño son excepcionales, y seguramente sea cierto. Cada persona es excepcional, y ciertamente mi tío era una de ellas.

Padre de seis hijos, padre de una familia que he siempre admirado y envidiado. Ha sabido educarlos a todos en valores muy contemporáneos para su época, todos han salido adelante, se tienen entre ellos un cariño inigualable, y ser partícipe de las reuniones familiares que celebraba mi tío era una de las cosas que más ansiaba todas las vacaciones. Fue un hombre que nació en algún lugar remoto de la Galicia profunda, y no os voy a engañar, le ha costado mucho sacar a sus hijos adelante. Todos sin embargo se han convertido en grandes personas, muchos de ellos tienen sus propias familias. A pesar de todo, consiguió tener una jubilación bastante acomodada, pero ha sido un hombre con aspiraciones modestas. Capaz de disfrutar de las pequeñas cosas, no ansiaba a realizar grandes viajes, o comprar grandes cosas con las “pesetas” que había ganado. Su mayor alegría era tener a todos sus hijos (y los otros miembros de la familia que somos cercanos) sentados a su mesa.

Se ha ganado el cariño que todos le tenemos y le guardaremos siempre. Y quiero recordarlo en ese rinconcito de su pisito del pueblo, en su silla, con su bata de cuadros como la de Marlon Brando en Último Tango en París. Quiero recordarlo en su vespa antigua blanca vintage, en la que iba a hacer los recados (comprar el periódico, el pan …) y que despertaba la envidia de los jóvenes del pueblo. Quiero recordarle viniendo cada domingo a casa de mis abuelos para jugar con ellos a la Brisca, con una tarta hecha por su mujer, de coco, para mí, con todo el cariño, aunque quizá se hubiese quemado un poco. Quiero recordarlo un poco colorado, con la lágrima en el ojo, el día de la boda de su hija. Quiero recordarlo sonriendo al abrirme la puerta el día del último fin de año, cuando llegué a su casa porque nos invitó a cenar en familia. Quiero recordarlo diciendo alguna broma y jugando a las cartas delante de los frutos secos en el momento del champán y justo después de las uvas. A pesar de que ese fue el día que se puso malito.

Gracias por dejarme compartir esto.

Mañana seguiré con mi rutina.

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About casinoviembre

Soñadora aficionada. Licenciada en traducción e interpretación (inglés, chino) Licenciada en estudios de Asia Oriental (China) Apasionada por todo lo que me rodea. Cine, Asia, Literatura, Idiomas, Salud, Ecología, Actualidad, Gente

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