Precipitaciones moderadas

Estándar

Hoy estoy demasiado cansada para escribir, así que no voy a entrar en demasiada parafernalia. De todos modos me he propuesto este blog como una terapia, y saltarme un día de escritura supondría traicionarme, y no descansaría tan bien esta noche preocupada.

Sólo quería contar que, entre otras cosas, he visto un documental “Cómo cocinar tu vida”  que tiene una inspiración Buddhista-Zen, y en el cual he escuchado una historia de un maestro Zen que me gustaría compartir con vosotros. Parece ser que uno de estos maestros dijo una vez, que si alguien tiene la nariz manchada de mierda, cuando hable con alguien le olerá a mierda, cuando cocine algo le olerá a mierda, cuando huela una flor, le olerá a mierda y así sucesivamente. Esta persona tardará en darse cuenta del problema, pensará que son las cosas que huelen a mierda, y no se solucionará hasta que vea la mota marrón en la punta de su nariz y se limpie la cara. Entonces empezará a disfrutar de la vida. Me ha parecido una historia simple, pero hermosa. Sencilla. Lo que más me ha gustado del documental, es algo que nuestro profesor de civilización tibetana nos ha transmitido también con anterioridad: no hace falta que lo diga una religión, o una filosofía, tendría que ser obvio, pero si de verdad  queremos ser felices todo se basa en hacer las cosas plenamente. Es decir, normalmente, cuando hacemos algo, no la hacemos plenamente, por ejemplo, tendemos la ropa, pero a la vez estamos reproduciendo con nuestra mente la lista de la compra,o el trabajo que tenemos que entregar en dos horas, o la llamada que tenemos que hacer. Así, intoxicamos la mente y nos impide darnos cuenta realmente de lo que estamos haciendo: sentir el tacto de la ropa húmeda, el olor del suavizante, el sonido de la cuerda al chirriar. Cosas sencillas y vulgares, pero que pasamos desapercibidas y nos harían realmente vivir de una manera diferente. El documental utilizaba el ejemplo de cortar una zanahoria: cuando cortamos una zanahoria deberíamos estar haciendo eso, cortar la zanahoria, no pensando en la conversación que has tenido con fulanito esa mañana. Ver el color naranja, sentir el cuchillo sobre la tabla…

Hacemos muchas cosas, y las hacemos pensando en otras, total que al final hacemos mucho y no hacemos nada.

Esta noche he ido a cenar a un restaurante coreano, Lee (You, no era el Sankil, te he traicionado). Estaba todo bastante bueno: Bibimbap, fideos de boniato, y bulgogi (que sólo comieron las chicas, porque yo prescindo de la carne).

My favourite sauce: Spice up your life

My favourite sauce: Spice up your life

El señor Lee es un señor encantador (que nos sacó la foto) y que apenas nos dejó elección en el menú (básicamente nos impuso los platos). Me ha sentado bien charlar con las chicas, aunque casi sólo he hablado yo, pero me han estado escuchando, y dando sabios consejos. Me quedo con el de lánzate a la piscina, disfruta y valora lo que tienes. Es verdad. A veces todo lo positivo, como la buena compañía de hoy, la fiesta del comercio de Gracia que he disfrutado muchísimo, se nos pasa por alto, lo obviamos, y al final del día sólo recapitulamos lo negativo. Supongo que es importante tener y dar importancia a esas cosas buenas.

Me eating Bibimbap

Me eating Bibimbap

Siento haber estado muy “zen” hoy, yo siempre evito estos misticismos, no me gustan. Sin embargo, hoy lo he sentido, pero no cómo algo místico o espiritual, sino como algo parte de la lógica. Algo simplemente natural.

Muchas gracias.

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About casinoviembre

Soñadora aficionada. Licenciada en traducción e interpretación (inglés, chino) Licenciada en estudios de Asia Oriental (China) Apasionada por todo lo que me rodea. Cine, Asia, Literatura, Idiomas, Salud, Ecología, Actualidad, Gente

7 responses »

  1. yay! bibimbap! 🙂 I’ve loved reading your comments on my blog. so fun to meet new people through this blogging adventure. thanks to the magic of google translate, I’m now following your blog, too 🙂

  2. Con la misma idea que subyace en el comentario escatológico del maestro zen está este hermoso vídeo de la “DGT australiana” sobre la velocidad en la vida y la falta de concentración en las cosas que hacemos
    Muy “slow”, muy “zen”.
    Saludos

  3. No te preocupes. El Restaurante Lee es, diría, el primer restaurante coreano que se abrió en Barcelona. Y, por supuesto, son amigos de toda la vida. De hecho, el hermano del jefe es uno de los mejores amigos de mi padre; que además, fueron juntos al colegio allí en su Corea natal 😀
    Últimamente no me da tiempo para leerte y comentarte, pero lo intento.
    Espero que pronto encontremos un momento para que podamos quedar y creo que esta semana sería propicia 😀

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