Buen tiempo

Estándar

Mi día de hoy podría dibujarlo trazando las líneas de esas personas que me están ayudando en un momento así, en lugar de agachar la cabeza.

Me he despertado y, finalmente, he ido al gimnasio. Mi gimnasio es de esos que si no vas, te acribillan a emails diciendo “no abandones, no te rindas, persigue tus metas!, estamos aquí para ayudarte”. No es que sus correos surjan efecto, pero me da tanto miedo recibir un email sectario, que intento ir para evitarlos (así, el sistema funciona bastante bien).

Anoche hablé con una buena amiga, a la que hace siglos que no veo. Eso me pasa con algunas personas que puedo contar con los dedos de sólo una mano. Gente con la que, a pesar de que nos separe la distancia, el tiempo, el día que te ves o hablas te das cuenta que todo sigue igual, que siguen estando ahí. Sin embargo, hay personas con las que convives a diario, que crees que son tus amigos, y un buen día todo se vuelve lúgubre o pasa algo que te demuestra que para cosas serias no están ahí. El caso es que esta amiga me inyectó energía con su conversación, y ha hecho mi día. Ella se mudó a China hace ya un par de años. Hemos coincidido en Beijing este verano. Me ha comprendido cuando le he dicho por el momento que estoy pasando, y me ha animado a irme a China también. No sólo porque cree que me saldría bien, sino porque considera que el contacto con otros expats, con gente que está en una situación similar, pero que está cargada de energía, de buenas ideas, de ganas de funcionar, me ayudaría mucho. Gracias, Carmen.

El resto del día he estado haciendo diversas diligencias. Pero al final del día he acabado con una bolsita con algunos detalles para enviarle a una amiga que vive en Estados Unidos, que fue mi compañera de piso durante el año que viví en California. A pesar de que hace años que no nos vemos, también mantenemos el contacto y tenemos una muy buena relación. Es curioso, a veces es simplemente más fácil relacionarte con alguien desde la distancia. Es triste, también. Uno de los detalles es un tubito de té de Ines Berton, de Tealosophy. Qué delicia (y qué caro).

La visita a Casa Asia (quería ir a una conferencia, a una exposición, y a devolver las películas) fue un fracaso. Para empezar, la Mediateca y su servicio de préstamo no funcionaban. Total, he podido devolver las películas, pero no coger las dos que quería. Y las exposiciones y lo demás, cerrado, se ve que pasaba algo con el sistema.

Qué sorpresa al llegar a casa y encontrarme un paquete de correos. Dentro había un vestido y un paquetito de almendras garrapiñadas de las fiestas de mi pueblo (Tui), me lo enviaba mi madre. Y esta es la persona que ha cerrado mi día. Alguien que jamás se cansa de darme cariño y apoyo, algo que a veces, por ser madres, damos por sentado y olvidamos agradecer.

Gracias por escucharme, hoy que mi post supongo que no os ha aportado demasiado.

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About casinoviembre

Soñadora aficionada. Licenciada en traducción e interpretación (inglés, chino) Licenciada en estudios de Asia Oriental (China) Apasionada por todo lo que me rodea. Cine, Asia, Literatura, Idiomas, Salud, Ecología, Actualidad, Gente

2 responses »

  1. Claro que aporta algo!
    Se ve que estás más animada, aunque sea por el buen tiempo. Mañana dicen que llueve, pero tú ni caso, eh!
    Ains… quedemos prontito, por favor!

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